viernes, 26 de noviembre de 2010

CARACTERÍSTICAS DE LA DEMOCRACIA

En algunos municipios de EE.UU. se practica aún la democracia directa, como en esta reunión en la ciudad de Harwick (Vermont).
Este artículo pertenece a la publicación “La democracia en síntesis”. Para consultar los demás artículos, haga clic a la derecha.
La democracia es algo más que un conjunto de instituciones específicas de gobierno: se basa en un grupo de valores, actitudes y prácticas bien comprendidas que adoptan diferentes formas y expresiones en las distintas culturas y sociedades del mundo. Las democracias se basan en principios fundamentales, no en prácticas uniformes.
Características fundamentales de la democracia
• La democracia es una forma de gobierno en la que todos los ciudadanos adultos ejercen el poder y la responsabilidad cívica, ya sea directamente o por medio de representantes libremente elegidos.
• La democracia se basa en los principios del gobierno de la mayoría y los derechos individuales. Las democracias evitan los gobiernos centralizados todopoderosos y los descentralizan en múltiples niveles de regiones y localidades, sabiendo que todos los niveles del gobierno deben ser lo más accesibles y dúctiles al pueblo como sea posible.
• Las democracias comprenden que una de sus principales funciones es proteger ciertos derechos humanos básicos, como la libertad de expresión y de religión; el derecho a la protección de la ley en un plano de igualdad; y la oportunidad de organizarse y participar plenamente en la vida política, económica y cultural de la sociedad.
• Las democracias realizan con regularidad elecciones libres y equitativas, abiertas para todos los ciudadanos en edad de votar.
• Los ciudadanos de una democracia no sólo tienen derechos, sino también la obligación de participar en el sistema político y éste, a su vez, protege sus derechos y libertades.
• Las sociedades democráticas se comprometen a respetar los valores de la tolerancia, la colaboración y el compromiso. En palabras de Mahatma Gandhi, “La intolerancia es, en sí misma, una forma de violencia y un obstáculo para el desarrollo de un espíritu verdaderamente democrático”.

El debate público es la esencia de la democracia. En la imagen el Nobel nigeriano Wole Soyinka, en una feria del libro en Suiza.
Dos formas de democracia
Las democracias se dividen en dos categorías básicas: directas y representativas. En la democracia directa, los ciudadanos pueden participar en la toma de decisiones públicas sin la intermediación de funcionarios elegidos o designados. Sin duda alguna, ese sistema es el más conveniente cuando se trata de un número relativamente pequeño de personas (como en la organización de una comunidad, un consejo tribal o la unidad local de un sindicato, por ejemplo) donde todos los miembros se pueden reunir en un salón para discutir los problemas y tomar decisiones por consenso o por mayoría de votos.
Además, algunos estados de Estados Unidos incluyen en las papeletas de voto de sus elecciones locales “proposiciones” y “referéndum” (para decidir la introducción de cambios en las leyes) o plantean la posible destitución de funcionarios que ocupan cargos de elección. Estas prácticas son otras formas de democracia directa para expresar la voluntad de una población numerosa. En muchas prácticas puede haber ciertos elementos de la democracia directa. En Suiza, muchas decisiones políticas importantes sobre asuntos tales como salud pública, energía y empleo, se someten al voto de los ciudadanos del país. Algunas personas podrían decir que la Internet está creando nuevas formas de democracia directa, pues dota a grupos políticos de la capacidad de recolectar dinero para sus causas, contactando directamente a ciudadanos que comparten sus ideas.
Sin embargo hoy, igual que en el pasado, la forma más común de democracia, ya se trate de un poblado de 50.000 habitantes o de una nación de 50 millones, es la democracia representativa, en la cual los ciudadanos eligen a funcionarios para que tomen las decisiones políticas, creen las leyes y administren los programas para el bien público.
Gobierno de la mayoría y derechos de las minorías
Todas las democracias son sistemas donde los ciudadanos toman decisiones políticas libremente según el mandato de la mayoría. El ensayista estadounidense E.B. White lo expuso así: “La democracia se basa en la suposición recurrente de que más de la mitad de las personas tienen la razón en más de la mitad de las ocasiones”.
Sin embargo, el gobierno de la mayoría no basta para garantizar la democracia. Por ejemplo, nadie llamaría justo o equitativo un sistema donde se permitiera que el 51 por ciento de la población oprimiera al 49 por ciento restante en nombre de la mayoría. En una sociedad democrática, el gobierno de la mayoría debe ir acompañado de garantías a los derechos humanos individuales que, a su vez, protejan los derechos de las minorías y de los disidentes, ya sea étnicos o religiosos, o de los que han sido vencidos en el debate político. Los derechos de las minorías no dependen de la buena voluntad de la mayoría y no pueden ser suprimidos por mayoría de votos. Los derechos de las minorías están garantizados porque las leyes y las instituciones democráticas protegen los derechos de todos los ciudadanos.
Es necesario que los grupos minoritarios confíen en que el gobierno protegerá sus derechos y su seguridad. En cuanto esto se logra, tales grupos pueden participar en las instituciones democráticas del país y colaborar con ellas. El principio del gobierno de la mayoría y los derechos de las minorías caracteriza a todas las democracias modernas, no importa cuán diversas sean en términos de historia, cultura, población y economía.
Pluralismo y sociedad democrática
En una democracia, el gobierno no es más que uno de los hilos de un tejido social formado por muchas y muy variadas instituciones públicas y privadas, foros jurídicos, partidos políticos, organizaciones y asociaciones. Esta diversidad se conoce como pluralismo y se basa en el supuesto de que la existencia, la legitimidad y la autoridad de los múltiples grupos organizados e instituciones de una sociedad democrática no dependen del gobierno. En la mayor parte de las sociedades democráticas hay miles de organizaciones privadas, algunas locales y otras nacionales. Muchas de ellas actúan como mediadoras entre los individuos y las complejas instituciones sociales y gubernamentales, realizan funciones no reservadas para el gobierno y dan a los individuos la oportunidad de ser miembros de su sociedad sin tener que formar parte del gobierno.
En una sociedad autoritaria, casi todas esas organizaciones están bajo el control del gobierno, éste las obliga a obtener licencias o las vigila, y están obligadas a rendirle cuentas. En una democracia, los poderes del gobierno están claramente definidos en la ley y ésta les impone límites precisos. Por lo tanto, las organizaciones privadas gozan de un alto grado de libertad del control gubernamental. En el activo ámbito privado de la sociedad democrática, los ciudadanos pueden explorar sus posibilidades de autorrealización pacífica y las responsabilidades de pertenecer a una comunidad, libres de la injerencia del Estado, que puede ser muy pesada, y de la exigencia de apoyar las opiniones de la mayoría y de las personas que detentan influencia o poder.

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